miércoles, 16 de enero de 2008

Nuevo Blog para ir conociendo más la espiritualidad OMI









ESte blog quiere ser un recopilatorio de los actos celebrados en el 125 aniversario de la llegada de los OMI a España. Allá por los años 1892. Llegaron con lo puesto. Traían muchas ilusiones, muchos proyectos en la maleta. Venían los oblatos de Francia, donde había nacido la congregacion unos años antes. Venían trayendo un carisma, un nuevo modo de ser religioso. Según el carisma de aquel primer oblato : San Eugenio de Mazenod.






Para quienes no conozcáis a S. Eugenio algunas pinceladas sobre su personalidad, sobre su obra, su mision.






El día 3 de Diciembre de 1995 ha sido canonizado en Roma Eugenio de Mazendo. Es el Fundador de una de las Congregaciones misioneras más importantes en nuestros días, la de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Es una familia pequeña en sus orígenes y en su maera de ser y de presentarse. Pero grande en su dedicación a la evangelización de los terceros mundos económicos de nuestro mundo que nada en la abundancia y el... ¿progreso?




El Fundador nació en Provenza. Su venidaal mundo tiene lugar en una ciudad universitaria del Sur de Francia, capital de la Provenza. Aix en Provence. El 2 de Agosto de 1782. Es hijo del presidente de la Corte de cuentas, Antonio de MAZENOD, y de una dama de la burguesía anterior a la Revolución Francesa, Rosa Joannis. El matrimonio era una alianza entre el dinero de una familia burguesa de farmacéuticos y una familia de aristocracia y del derecho.




Eugenio nació siete años antes de que estallara la gran revolución francesa. A esta ciudad pudo contemplar desde el balcon de su casa como la gente sencilla del pueblo, los autores de la revolución colgaban de un árbol en la plaza pública a tres grandes personajes de la aristocracia amigos de su familia.




La Revolución francesa cuyo segundo centenario se ha recordado el año 1989 supone un hito importante en la historia de nuestro mundo occidental. Significa el final del Feudalismo y del Absolutismo regio y el principio de la democracia o gobierno del pueblo. Aquel día en la Asamblea Francesa se levantó el tercer estado contra los otros dos, el pueblo conta la aristocracia y contra la Iglesia. La familia real fue guillotinada .




El lema de los revolucionarios era el ya conocido por todos LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD. Los métodos violentos hicieron a corto plazo inviable el intento. Ni la libertad, ni la igualdad, ni la fraternidad pueden tener consistencia si se imponen por la fuerza y menos si se imponen por las armas. Pero la semilla no se perdió y sigue germinando en nuestros días.




El Padre de Eugenio, perseguido por su condicion de Presidente de la Corte Suprema de Aix no tuvo tiempo de huir disfrazado y se perdió en Italia con sus dos hermanos: uno sacerdote, Fortunato y otro militar, y con un tío de los tres, tambien sacerdote, que había sido Vicario General de Marsella, diócesis que la Revolución había disuelto. Era el clan de los Mazenod. El niño de siete años se quedó en Aix con su madre.




EXILIADO




La madre pensó que no se podía poner en peligro el futuro aristocrático del heredero de los Mazendo. Eugenio tenía ya una hermana. Pero la herencia del titulo le correspondía al varon. Por eso la familia decidió que tenía que abandonar su patria y reunirse con su padre. Es así como se decide el itinerario de la vida de este hombre desde la edad de nueve años. Se ve obligado a vivir fuera de su tierra y de su cultura y de su ambiente natural durante once largos años. Su destino es el mismo del de su padre y sus tíos, Italia.




Durante once años va recorriendo las ciudades italianas de Niza, Turín, Venezia, Nápoles y Palermo. Este recorrido está lleno de experiencias contradictorias que van fraguando su personalidad fuerte, integra, generosa. Su padre , muy escaso en recursos económicos, procura darle una formación elitista como correspondía a su rango en Niza y Turín.
En Venecia la pobreza del clan de los Mazenod es extrema. La madre Rosa Joannis de donde procedía el dinero consigue el divorcio y Eugenio se encuentra dependiendo de los Mazenod que viven de la limosna de sus amistades nobles o regias y asumiendo deudas que no podrán ser saldadas durante la vida de Eugenio.
UNA VOCACIÓN INFANTIL.
Es en Venecia donde tiene la primera llamada para el sacerdocio. Tenía doce años. Encontró en su camino un sacerdote que se encariñó con el. Dond Bartolo tenia vocación de jesuita, pero no podía realizar entonces su vocación. La amistad con Don Bartolo despertó en Eugenio una primera vocación sacerdotal. Sacerdote ejemplar, Don Bartolo no solo se preocupaba de su formación espiritual y de su posible vocación sacerdotal, sino tambien de su educación cultural. Los colegios a los que había asistido habían quedado lejos y el muchacho no podría cultivar su formación literaria y humanistica . Don Bartolo le pasaba libros, que el joven devoraba.
Esta experiencia rica desde un punto de vista espiritual y educativo debía terminar porque las fuerzas de la revolución avanzaban. Los Mazendo tuvieron que desplazarse hasta Nápoles en la costa opuesta de Venecia. La estancia en Nápoles está llena de sobresaltos. Al mismo tiempo fue una oportunidad para relacionarse con personalidades de la aristocracia. Los Mazenod se vieron obligados a abandonar la ciudad huyendo precipitadamente en un barco que les llevaría a Palermo mucho más al sur de Italia.
UN JOVEN CONDE POSTIZO
Palermo fue para el joven Eugenio la realización plena de sus sueños de grandeza mundana que respondían a las aspiraciones de su madre y le ofrecían ser el digno heredero de una apellido aristocrático: DE MAZENOD.
Fue cariñosamente acogido en el seno de una familia noble, los Gennizaro, de un modo muy particular por la madre de la casa. A los nueve años había dejado a su madre. Las cartas habían sido cada vez más distanciadas y más centradas en problemas económicos. En Nápoles se encontraba con una madre que le quería como a un hijo y que le ofrecía en su familia poder realizar aquello para lo que había venido al mundo.
Dejó de lado la vocación sacerdotal. Se inventó un condado para poder ser llamado Conde de Mazendo y se dedicó totalmente a la vida de sociedad: juegos, carreras de caballos, bailes de sociedad, amigos , amigas de su clase.
Su padre y sus tíos se quedaron totalmente al margen de su vida intentando resolver otros asuntos. El padre intentaba resolver los problemas económicos y los tíos buscaban cómo llegar a la meta que segun el antiguo regimen les correspondía: la de ser titulares de algun obispado.
Las circunstancias en Francia empezaban a clarificarse. La tormenta que había supuesto la Revolución iba siendo superada, y de alguna manera, las aguas volvían a sus cauces. Antonio de Mazenod, el padre de Eugenio, no podía volver por el acoso de sus acreedores. Uno de los tíos, Fortunato de Mazenod, esperaba que la diócesis de Marsella, que había sido suprimida por la Revolución, fuera instituida de nuevo. Tardará aún unos años pero al final terminará sus días siendo Obispo de Marsella.
EN EL VIEJO PUERTO.
Tenía ya los 20 años . Habían pasado once desde que dejara su patria chica. Su madre tenía un especial interés en su retorno. Eugenio se planteó en serio volver junto a su madre, aunque el corazón lo tenía en Palermo donde su padre debía quedarse. En Aix, su casa de la Avd Mirabau, estaba la madre, la abuela y demás familiares maternos que le esperaban. Habían manifestado con claridad su deseo de que volviera. Le querían a su lado.
Se embarcó en Palermo rumbo a Marsella. El barco se acercaba lentamente al viejo puerto que se interna en el corazón de la ciudad. Era un jóvene maduro y apuesto. Marsella y su puerto eran el punto de partida para todos los continentes del mundo. Muy cerca de Marsella estaba su ciudad natal, la capital de la Provenza. Desde allí se había desplazado su madre para abrazarle al desembarcar en el viejo puerto. Según se acercaba el barco, recorría su mirada todo el entorno para adivinar dónde estaba, cómo se conservaba.... Bajó a tierra firme sin poder encontrarla. Recorrió el muelle varias veces...
Nadie le esperaba. La soledad que experimentó en aquel momento era algo nuevo en su vida de once años de destierro por tierras italianas. Recordó con mucha nostalgia todo lo que había dejado en las ciudades por las que había peregrinado once largos años de su niñez, de su adolescencia y de su juventud. Se veía avocado a una vida nueva desconcertante y le entró la sospecha de que se había equivocado. Hubiera sido mejor no volver de Palermo...
¿Que le esperaba a partir de ese desembarco en su patria, en su patria grande?. En Palermo se había quedado su padre a quien siempre quiso con un especial cariño. Se quedaba en el pasado la Sra de Gennizaro, que había sido como su madre, su amiga, su guía espiritual en los momentos más tumultuosos de su juventud, se queda el título de conde que se había inventado para jugar a ser importante en la sociedad. La cruda realidad en Marsella es que se ha quedado solo, absolutamente solo.
Haciendo gestiones pudo llegar a Aix, que se encuentra a 25 kilómetros de Marsella, dos días más tarde. El recibimiento cariñoso del clan Joannis (su madre , su abuela, y otros parientes) le pareció postizo y falso. La sospecha de que el interés de su madre era no la persona del hijo sino el heredero de un título de nobleza no se le quitaba de la cabeza.
Se instaló en la morada familiar en la que no le faltaba de nada, pero en la que se aburría soberanamente. El primer problema al que tuvo que hacer frente era el del servicio militar. Había vuelto a su patria. Su aristocracia era valorada por quienes propugnaban el antiguo régimen, pero las circunstancias políticas habían cambiado. Para conseguir liberarse del servicio militar tuvo que asumir un destierro voluntario en una finca de la familia que estaba perdida en la Vega del Verdun, San Lorenzo de Verdun. Allí se aburría si cabe mas, rodeado de criados y sin tener nada que hacer en un ambiente rural que no había sido nunca suyo.
UN CABALLERO CRISTIANO.
Las grandes preocupaciones que ocupaban y preocupaban a Eugenio, una vez que pudo instalarse en su casa con tranquilidad, estabn más centradas en Palermo que en Francia. La más importante es la de ayudar a su padre. Le parece que su puesto es estar con él, vivir con él mientras estuviera en Italia. Intenta por todos los medios que le devuelvan el pasaporte y no lo consigue. Las personas con quienes se puede relacionar porque son amigas de su familia, tienen especial interés en que se quede en Francia. Es una persona que interesa para la política de un régimen que debe ser restaurado y se nievan a tramitar su pasaporte para salir de Francia. En este contexto se le ofrece un puesto de relevancia : ser Gobernador civil de una provincia. Lo rechaza todo. Quiere volver a Palermo.
Se plantea el matrimonio y de hecho busca una mujer para casarse con ella. La experiencia de sus padres no le impide caer en la misma trampa. Quiere casarse con una mujer rica, muy rica para poder resolver con dinero la situacion de su familia. tiene dos propuestas, la primera que respondía a sus aspiraciones económicas termina mal ya que la "afortunada" muere antes de tiempo. A la segunda la rechaza porque no es suficientemente rica.
Estos años despues de su vuelta se encuentra con sus raíces cristianas y se dedica a obras de caridad. Duranta algunos años está comprometido en una asociación caritativa como las que se daban en su tiempo. Ozanam será el creador de las Conferencias de San Vicente unos años más tarde. Mazenod vive su fe sin grandes planteamientos pero desde una fuerte preocupación por los pobres y los necesitados de su contexto social.
UN VIERNES SANTO DECISIVO
Es muy podo lo que se puede decir de la experiencia de Eugenio el Viernes Santo de 1807. Se trata de un encuentro con Cristo Crucificado, en el que se deja interpelar como pecador por Quien ha venido a morir para destruir el pecado y entra en una conversión radical. Es un momento crucial en su vida. Seguramente es un encuentro con Cristo que ha sido largamente preparado desde su vuelta de Palermo. Ciertamente es un punto de partida del que van a depender todosl os pasos que va a ir dando después.
El Viernes Santo de aquel año para Eugenio culmina una etapa de su vida, de soledad y búsqueda más centrada en cosas materiales y mundanas qu espirituales. Es la culminación de una vida vací de Dios, pero vivida por dentro con suficiente apertura para poder entrar en una dinámica nueva por la gracia del Crucificado y la fuerza del Espíritu.
Es el principio deu na vida nuva que no se ha programado y que está en el futuro siempre desconcertante. Para quienes nos hemos dejado embaucar por la personalidad religiosa de Eugenio, esta experiencia es significativa. El joven, que se había divertido en Palermo, el hombre maduro que se había aburrido en Provenza, se convierte en Apostol de Jesucristo. A partir de aquí toda su vida va a ser una identificación con los Apóstoles de Jesús. ¿Qué hizo Nuestro Señor Jescucristo para responder a las necesidades apremiantes de su mundo? Convocar hombres apostólicos que pudieran continuar la obra. Esta idea que está plasmada en las Constituciones y Reglas, ha sido descubierta en la experiencia del Viernes Santo de 1807.

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